Michael Drewes nació y se educó en Alemania y se cambió con sus padres a la ciudad de México a la edad de catorce años, y vivió allá durante veintiséis años. Sus intereses juveniles se concentraron en dibujo, escultura y diseño de edificios. Se recibió de arquitecto y de maestro en historia del arte en la Universidad Nacional Autónoma de México, y se doctoró en historia de arquitectura en la Universidad Técnica de Kaiserslautern, Alemania.
Drewes se interesó por la música y aprendió a tocar el violonchelo durante su juventud, lo que fue su única educación musical formal. Sus conocimientos los adquirió más bien en forma autodidacta, a veces bajo la guía de expertos.
Al comenzar la universidad, su interés se intensificó, y estudió teoría de la música, armonía y contrapunto, y se puso a componer. Le llegaron ideas musicales y las anotó, a veces con la ayuda de un piano de un vecino, y a veces las copió directamente al papel – incluso sinfonías – las cuales nunca escuchó, ya que orquestas no estaban a su alcance. Empezó su carrera profesional en la Dirección de Restauración de la Secretaría del Patrimonio Nacional supervisando la restauración de órganos de iglesias.
Siguió componiendo música y llenó cuadernos pautados con obras nunca tocadas. En 1985, Drewes se cambió a Israel, lo que le inspiró a crear sonidos diferentes y más modernos, manteniendo siempre su estilo basado en armonías clásicas. Después de vivir once años en Jerusalén (1985-1996), donde se ganó la vida como experto en restauración en el sitio arqueológico de Beit Sheán. Luego se cambio a Miami. Las ideas musicales le siguieron llegando ininterrumpidamente, y las anotó. Sueña con la posibilidad de algún día despertar su música a la vida.